CENTRO DE TRABAJO

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martes, 29 de octubre de 2013

UNA IMPORTANTE CURACIÓN DE F I B R O M I A L G I A

                                       

         El relato que a continuación expongo lo hago libre y desinteresadamente, esperando que sea para bien.

              Me llamo MANUELA DE LA ROSA GALÁN, tengo 55 años, vivo en Torremejías, Avdª de Extremadura, 59  y mi teléfono es el  924-341017 .  

              Estoy diagnosticada de Artritis Reumatoide  desde hace más de 18 años y unos años menos de FRIBROMIALGIA (tomando todo tipo de medicación) , mis manos y mis pies estaban totalmente deformados (sobre todo en los brotes agudos) no pudiendo ni andar, ni asearme, ni vestirme, incluso en los  brotes agudos me costaba coger la cuchara o un vaso de agua .... Quiero dejar estas penas y pasar a relatar lo que me pasó aquel día en manos del Hermano Manuel.

               Es cierto que hay cosas que si no se ven, no se creen, pero ya lo dijo Nuestro Señor Jesucristo  ”dichosos los que no ven y creen”, yo solo pretendo exponer mi experiencia personal y poner de manifiesto la fuerza del Espíritu que irradia y da el Hermano Manuel. Al final de mi relato invito  a que cada cual  saque sus conclusiones.

              Tuve conocimiento de un señor al que se conoce como “hermano Manuel” a través de mi hermana, pues ella le conoció  a través de un cuñado, por eso quiero que ésta cadena de testimonios (aunque tarde) no se rompa por mi parte.

              Mi hermana padecía FRIBROMIALGIA (Diagnosticada)y ya esta bien, como dije antes a través de su cuñado fue al hermano Manuel ¿desconfiada? Un poco, pero con ilusión, fue varias sesiones, y como ella se veía mejor me animó para que le visitara, mi hermana SE CURO DE SU FIBROMIALGIA.

             Fui varias veces y no encontré en las primeras mucha mejoría, y estaba decepcionada, yo pensaba que iba a salir corriendo desde el primer día y no fue así, el hermano Manuel me decía “te podrás mejor, confía” ¿tu quieres ponerte bien?  Y yo le decía “yo solo quiero no depender de nadie, asearme, peinarme sola, se independiente  y no depender de los demás.

           Todas las veces tenían que ayudarme a desvestirme, subir los escalones, y subir a la camilla, nada podía hacer sin ayuda.

            Pero en una visita de hace aproximadamente 2 años y medio ocurrió  algo maravilloso, el Hermano Manuel me puso sus manos sobre mis brazos, manos, piernas y pies y empecé a notar una tranquilidad, una Paz, un alivio interior, algo que no se explicarlo, pero que tanto física como espiritualmente “estaba muy a gusto”  como si de mi cuerpo saliera un gran peso de encima, como si esa energía negativa se fuera y me quedara solo con la energía positiva, me quede tan a gusto que el Hermano Manuel me tuvo que decir “Manuela se acabo” venga levántate, siéntate, y vístete, yo tenía miedo, tanto miedo, que ni lo intentaba y él me decía “puedes hacerlo” yo decía que no, mi hermana quiso ayudarme y el Hermano Manuel no la dejo, por fin a la tercera petición me incorporé sin ningún tipo de dolor, me siento en la camilla, sin ningún tipo de dolor, entre un movimiento y otro yo decía ¿Hermano Manuel , es esto posible? Su contestación fue siempre la misma DIOS LO QUIERE”

             El hermano Manuel me animaba diciendo ahora vístete tu sola, ponte los zapatos, tu sola y lo hice y yo, no me lo creía y creo que los que estaban en la habitación, mi hermana y mi cuñado tampoco se lo creían . En ese mismo momento levantaba los brazo, me agachaba, saltaba, cosa imposible desde hacia muchos años. Y el Hermano Manuel se le veía feliz, con su rostro que desprendía Paz y Bien. Aquello fue increíble y los que estuvimos allí damos FE de que así paso .Desde ese mismo instante quede curada.

         Cuando nos despedimos del Hermano Manuel llamé a mi casa, mi hija me cogió el teléfono solo le dije que habíamos terminado y íbamos a  comer y ella me dijo que me había pasado le  dije “que nada” y mi hija me dijo a ti te ha cambiado la voz, hablas diferente como más contenta, al llegar a casa y ver que levantaba los brazos, saltaba, me agachaba, mi marido  y mi marido y mis hijas me preguntaban que me había pasado y yo solo sabia decirles el Hermano Manuel “tiene algo”. La verdad que mi FIBROMIALGIA desapareció para siempre (estoy escribiendo esto 2 años y medio después)  Para la Artritis Reumatoide sigo tomando medicación  y aguantando algunos brotes, pero desde aquel día soy una persona distinta, válida y con ganas de vivir.

 

         GRACIAS HERMANO MANUEL EN MI NOMBRE Y EN EL DE TODA MI FAMILIA

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